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El espíritu de los modelos como los Campos de Scrum o Lean es maximizar el valor para el cliente, y reducir al mínimo el "rozamiento": documentación, gestión burocrática, residuos...
Generar más valor con menos recursos, y planificar a corto. Como suelo decir: no alumbrar el futuro con largas, o luces altas, sino con cortas; o luces bajas. Avanzar paso a paso en iteraciones cortas, con el objetivo de mejorar continua y rápidamente el valor del producto.
Los Campos de Scrum, nacieron en empresas como Honda, 3M, Canon, Fuji, Xerox o hp; y la producción Lean en Toyota. El desarrollo de software lleva ya algunos años adoptando sus principios. Aplicar sus principios en la estrategia de startups, de nuevas empresas de tecnología, es más reciente, y hasta hace poco, presentar un proyecto sin un plan de negocio detallado, dibujando sólo con precisión 3 o 6 meses, y afirmando que esta sería la pauta continua, por ser la visión de un proyecto ágil, parecía cosa de indocumentados. Al presentar el plan de una startup en formato de backlog ágil, la sensación de desconcierto y desconfianza de los inversores tradicionales, así como las dudas que empiezas a generar sobre tu cordura se llegan a palpar. Por eso, tras algunos años de complejo, reconforta descubrir sitios como "Lessons Learned" de Eric Ries, uno de los fundadores de imvu, y la presentación que hizo el año pasado en Web 2.0 que no me resisto a resumir:
Si estás pensando en crear una empresa, per aún no has dado el primer paso. Si quieres empezar ya, e ir iterando deprisa. Si quieres crear las condiciones para tener innovación ágil dentro de una gran empresa... Esta es la historia de dos empresas:
La primera comenzó con una convincente visión a largo plazo. Con todo el capital necesario. Contrató a los mejores y más brillantes junto a un equipo de gestión con toneladas de experiencia en startups. Se centró en la calidad: desarrolló una plataforma tecnológica brutal y se promocionó en la prensa y la blogosfera.
Tras cinco años de dolor y 40 millones de dólares logró un fracaso completo, tirando el trabajo y llevando al descrédito a profesionales muy cualificados por seguir estos mitos y falsas premisas: - Sabemos lo que quieren los clientes.
- Podemos predecir el futuro con precisión.
- Avanzar en el plan es progresar.
La segunda empresa (imvu ) lanzó el producto en 2004, tras 6 meses de desarrollo: una beta horrible, y basó la calidad en la iteración rápida del producto, y prácticas de programación ágil (pudiendo realizar hasta 5 despliegues del sistema en un día ).En 2007 obtenía un resultado de 10 millones de dólares. Las StartUp ágiles tienen más velocidad porque: - Emplean tecnología contrastada y básica, con un elevado grado de apalancamiento (free / open source).
- Implican a los usuarios en la evolución del producto.
- Emplean prácticas ágiles para el desarrollo del sistema de software.
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me encanta este proceso de abstracción de los principios ágiles y aplicación a nuevos campos. y, aunque puedo comprenderlo, no deja de sorprenderme el rechazo que genera entre los veteranos de dichos nuevos campos.