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De cada tres proyectos, dos(1) desbordan la agenda o el presupuesto, y se quedan a medias tintas sin dar la talla de las expectativas del cliente; o peor, sin dar nada de nada, tirando a la basura el dinero y el trabajo.
Sería divertida... bueno, no se si divertida, o patética. Digamos que sería "interesante" una etiqueta con la que clasificar a las empresas según lo eficientes que son al comprar proyectos tecnológicos. Una etiqueta similar a las que ponemos a los electrodomésticos según la eficiencia con la que gastan la energía, y que en el caso de las empresas reflejaría lo eficientes que son gastando su presupuesto TIC: de qué porcentaje de los proyectos que compra se siente orgullosa, de cuántos prefiere no hablar, y cuál es el porcentaje de los que nunca se terminan; y también de cómo de hábil es al cerrar los precios; si lo normal es que saque ventaja, que pague el valor medio de mercado, o que la estafen.
Si esta etiqueta existiera... creo que la Administración Pública se iba a llevar una "G", porque la pobre se tiene que defender en muy malas condiciones para resolver con solvencia los procesos de adquisición. Lo tiene mal tanto si recurre al desarrollo con su propio personal, como si acude a contratar un proveedor externo. En el primer caso se trata de una organización con un ecosistema laboral perfecto para anestesiar el talento y desmotivar a las personas. Un modelo rígidamente jerárquico, que no valora los resultados, sino la antigüedad, y que garantiza la continuidad en el puesto siempre que no se delinca. No es el mejor ambiente para promover equipos vanguardistas y motivados. Y en el segundo, está rodeada de una red político-social tan extensa, y con una actividad de lobby tan intensa, que le distorsiona cualquier intento de discriminar a posibles proveedores externos por criterios técnicos objetivos.
De todas formas, y aunque sea con un "rozamiento" altísimo, al final acabamos teniendo sistemas que de un modo u otro funcionan, porque afortunada, o desgraciadamente la Administración no tiene problemas de caja, ni accionistas a los que dar beneficios, así que la eficiencia acaba siendo accesoria.
(1) Chaos Report - Standish Group.
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