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A las empresas no las valoramos por su realidad, sino por la percepción que de esa realidad tenemos. La clave no es por tanto que sean buenas, sino que se perciban como buenas; hecho que hace de las certificaciones de calidad herramientas de marketing, antes que de mejora; y como el hábito no hace al monje, quienes usan ISO, CMMI... sólo por la apariencia, no los los llevan como hábitos sino como disfraces.
Como la agilidad empieza a ser conocida, y reconocida, están empezando a surgir disfrazados de ágiles; aunque en este caso no se trata de farsantes, sino de ingenuos. No se disfrazan para engañar, sino por creer que las prácticas de backlogs, reuniones guays, burndowns, kanban, etc... tejen un hábito milagroso que transforma en ágil a la empresa que lo adopta.
Claro que es normal concluir que la agilidad es un conjunto de prácticas, cuando la información y formación ágil se ofrece con una distorsión de foco que consume todo o casi todo el esfuerso en las prácticas y las formas: en lo fácil; y pasa de puntillas sobre el fondo: lo difícil.
El cuerpo de conocimiento para la formación y consultoría de la agilidad se debe plantear al revés, dedicando el mayor esfuerzo al fondo, que en realidad es la parte dificil de compender e implantar:
Equipo - Motivado
- Cualificado
- "Sumergido" en la visión y problemática del cliente
Cliente
- Implicado en el proyecto
- Con un conocimiento claro de sus necesidades y la visión del sistema que desea.
- Autoridad para decidir y re-trazar la visión
Organización - Basada en equipos
- De conocimiento, o que usa como materia prima el talento para producir valor, con una cultura acorde y contrapuesta a las organizaciones "cárnicas" que con la materia prima del trabajo producen código.
- Alineada y cohesionada
y tratar como temas y ayudas complementarias, como ejemplos y muestras para dar forma a los principio de fondo, las diferentes prácticas ("best practices") probadas o contrastadas por profesionales:
- Formatos de reuniones para trabajar de forma auto-gestionada, transmitir y compartir la visión del cliente, seguir la evoluciñon diaria de cada iteración.
- Técnicas y juegos de estimación...
- Técnicas de gestión visual: gráficos, pizarras..
- etc.
Llegar al extremo de afirmar que quien no hace determinadas prácticas de determinada manera no es ágil, es haber perdido el norte y caido una vez más en el fundamentalismo. Relacionado: Una visión de la agilidad desde el fondo: Flexibilidad con Scrum.
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