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Es curiosa la idea que de apalancamiento y trabajo negativo expone Andrew s. Grove en High output management:
Los directivos realizan (o deberían realizar) trabajos de apalancamiento elevado, llamando apalancamiento a la medida de las consecuencias de productividad para la organización. El rendimiento de un directivo se relaciona con la actividad directiva a través de la siguiente ecuación:
Rendimiento directivo = Rendimiento de la organización = L1 x A1 + L2 x A2 +...
Esta ecuación nos dice que para cada actividad que un directivo lleva a cabo (A1, A2, etc.) el rendimiento de la organización debería incrementarse en algún grado. Por tanto, la extension en que se haya incrementado dicho rendimiento viene determinada por el apalancamiento de esa actividad: L1, L2, etc Un tipo de actividades de elevado apalancamiento son las que afectan a muchas personas, como por ejemplo cada vez que un directivo imparte a un grupo su conocimiento, habilidades o valores.
Pero el apalancamiento también puede ser negativo. Los directivos pueden realizar actividades que reducen el rendimiento de la organización. Un ejemplo: supongamos que soy el participante clave de una reunión a la que llego sin preparación. No solo haré perder el tiempo a los asistentes a la reunión, a causa de mi falta de preparación -un costo directo de mi descuido-, sino que también privaré a los otros participantes de la oportunidad de emplear ese tiempo en hacer algo más. Hay muchos ejemplos de apalancamiento negativo: Un directivo que comprueba que su división no ganará aún dinero el año siguiente y se queda deprimido. Aunque no se percate de ellos, afectará a la gente que le rodea, extendiendo la depresión a todo su equipo.
Otro ejemplo lo tenemos cuando un directivo titubeante aplaza una decisión que afectará al trabajo de otras personas. En efecto, la falta de decisión equivale a una decisión negativa: el no tener luz verde equivale a tenerla roja, con lo cual el trabajo puede quedar detenido en toda una organización. Tanto el directivo deprimido como el inseguro pueden conseguir un apalancamiento ilimitadamente negativo.
El entrometimiento directivo (alias "microgestión") constituye otro ejemplo de apalancamiento negativo. Esto sucede cuando un superior emplea sus mayores conocimientos y experiencia de las responsabilidades de un subordinado para asumir el mando de una situación, en vez de permitir que el subordinado realice las cosas por sí mismo. El apalancamiento negativo se basa en el hecho de que, al haber sido expuesto a muchos ejemplos de este tipo, el subordinado comenzará a seguir un más restrictivo punto de vista de lo que se espera de él, mostrando menos iniciativa para resolver problemas y traspasándolos a su supervisor.
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