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La agilidad no es cosa de pegar post-it's en las paredes, o hacer de las estimaciones juegos de adivinanzas o partidas de póquer.
No se trata de convertir a equipos de programación, ni en grupos de boy-scouts, ni en comunas de hippies. La agilidad no nace de las formas sino del fondo: personas, motivación y cultura; y a diferencia de la producción basada en procesos, es muy sensible a la capacidad de las personas y al entorno de la organización. Por razones de vergüenza e imagen, ninguna empresa admite problemas en su organización, pero este estilo se sostiene en personas con competencias muy altas; y como tan escasos son los buenos programadores, como los buenos directivos, los campos de scrum que realmente funcionan son poquísimos. Si me pones de gestor a Ken Schwaber y de programadores a Kent Beck, Erich Gamma y Ron Jeffries ya verás que bien me sale scrum; y dará igual que lo use sólo, que lo combine con XP; o que haga mi propio apaño.
Si me das a un jefe PHB o un gestor Jar Jar, y de programadores a media docena de aprendices... acabaré cansado de modificar el modelo de trabajo, y culpando a éste y al equipo por los resultados.
Pero no nos engañemos. Estamos hablando de agilidad. El grueso de los problemas no hay que buscarlos en los procesos; los más importantes estarán localizados en alguno de estos elementos: toxicidad de la empresa, motivación o competencia de las personas; pero sea cual sea, éste no es el origen real. El real se encuentra más atrás, porque... alguien dirige la empresa, gestiona, contrata y forma a las personas; y está tropezando en las asignaturas pendientes de la gestión ágil: motivación, organizaciones basadas en equipos y gestión del talento (que no de los recursos humanos). De todas formas... hay poco que hacer. Los verdaderos causantes seguirán pasando desapercibidos y manteniendo la toxicidad en muchas empresas, porque el principio de "mantenimiento de la jerarquía"(1) es muy sólido, y bien a través del principio de Peter, o de alguna de sus aparentes excepciones como al sublimación percuciente, mantendrá o incluso ascenderá a los principales responsables. (1) El principio de Peter
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