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Dos estereotipos: uno pontifica el comportamiento de los jefes, y otro, el de los trabajadores:
Dos son los tipos de jefes: los orientados a resultados, y los orientados a personas. A los primeros se les etiqueta de autoritarios, y a los segundos de democráticos. Con los primeros salen ganando las empresas, y con los segundos, las personas.
Dos son los comportamientos de los trabajadores: X o Y. Los trabajadores con comportamiento X estigmatizan al trabajo como la obligación a la que hay que acudir todos los días; mientras que los de comportamiento Y lo viven como un modo de realización personal.
Y un dogma que cuenta con numerosa parroquia tanto entre empresarios (orientados a resultados) como entre trabajadores (mayormente escorados hacia comportamientos X): Los procesos. El marco por el que la calidad del resultado depende de éstos, y no de las personas. Por el que no hacen falta buenos cocineros para cocinar buenas hamburesas, o buenos mecánicos para fabricar buenos coches.
A los empresarios orientados a los resultados les gusta eso de que el conocimiento, el saber hacer, sea parte del capital estructural de su empresa, y no del capital humano: poder tener una o veinte factorías, emplear personas poco cualificadas y rotarlas como les plazca; y que independientemente de esto, los coches, las hamburguesas, o lo que fabriquen salgan siempre bien. ¡Gran invento, sin duda que los procesos sean los responsables del producto!.
Los empleados X también son buenos parroquianos de este dogma, porque ven trabajos simples, cómodos, con una buena definición de lo que hay que hacer. Perfectos para fichar todos los días sin complicaciones.
Pero hacer las cosas siempre de la misma manera produce algunos efectos secundarios, y uno, importante si se trata de empresas de conocimiento: inhibe el talento y refuerza la resistencia al cambio, de modo que se reduce la fertilización del conocimiento y la creatividad.
A lo mejor no tiene mucha relación, pero al escribir esto me acuerdo de algunos párrafos inquietantes del libro "Elogio del imbécil" del periodista italiano Pino Aprile:
"La extremada subdivisión de las tareas es la vía de salvación de las estructuras sociales porque, a base de desmenuzarlas, se llegará al punto en que, a cualquier nivel, se exija a los individuos atenerse a unos comportamientos y reglas tan simples que cualquiera estará capacitado para observarlos"
"Los animales que escapan a nuestra poda cerebral en general son considerados "malos" y sufren el exterminio. Como el lobo, que está en vías de extinción...." los animales domesticados "piensan menos" que sus semejantes salvajes."
"Cuando un ejemplar de nuestra especie particularmente inteligente pone su talento al servicio de la comunidad, la hace más estúpida, produce imbecilidad, porque los demás se limitan a copiarlo, a explotar sus intuiciones imitándolas servilmente, y no se seinten impulsados a ejercitar sus propias facultades mentales".
Es posible que gestionar con simplificaciones binarias de o blanco o negro, resultados o personas, X o Y, procesos o personas, no componga visiones realistas de la gama de colores de la realidad, y termine atrofiando las partes del sistema (personas - procesos - tecnología) que no emplea.
¿Sólo son posibles los jefes en blanco y negro? ¿Los que hacen ganar a la empresa o a las personas? ¿Los creyentes o de procesos o de agilidad, o de CMMI o de XP...?
Relacionado: - Visión propia de procesos y personas - flexibilidad entre agilida y procesos: en el artículo "Scrum en toda la empresa".
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