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Algunas leyes amputan la mano del ladrón, ejecutan al asesino... y es que el Derecho es tan relativo como las costrumbres y los valores culturales que lo engendran; por eso lo que para algunos es ley, para otros son barbaridades.
En extremos como estos los contrastes resaltan con estridencia, pero hay diferencias culturales quizá menos llamativas, pero posiblemente más sabrosas, en casos como el que apunta Andy Ramos en su artículo: Barbie, Bratz y el "work for hire", expresión americana, que yo, hijo de la cultura continental, llamaría "apropiación de talento";
Porque eso de que el autor no sea quien hace la obra, sino quien la encarga, aquí no está muy bien visto, de hecho no llamamos autores, sino farsantes a quienes firman las páginas que les escriben "negros" a sueldo. Por eso, que las empresas sean las "autoras" de los trabajos de sus empleados; que lo que nosotros consideramos derechos morales del autor, para el derecho anglosajón simplemente no existan, refleja diferencias interesantes en la forma de entender los derechos de los empleados y los empleadores, de las personas y las organizaciones.
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