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Totalitarismo profesional |
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05.05.2008 |
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-¡Qué coordinación la tuya, para caminar con tantas patas, y no tropezar nunca! -dijo la hormiga al ciempiés-. Este, que nunca lo había pensado, descubrió sorprendido que, a partir de entonces, cuanto más lo analizaba, más se tropezaba.
Hay artistas que tienen el brujo en el cuerpo. Actores que se han hecho solos, pisando tablas, y no escuelas de interpretación; músicos que han aprendido de los instrumentos, y no de los métodos; bailarines que parecen entrar en resonancia con el ritmo de forma natural.
A otros, han sido las clases de solfeo, interpretación o danza las que los han forjado artistas.
Quizá los primeros piensen que para ser artista hay que "nacer"; quizá los segundos duden que pueda considerarse músico a quien no sabe escribir en una partitura lo que compone.
Quizá artistas lo sean todos, y totalitarios sólo los que no permiten formas diferentes.
¿Qué hacer cuando el departamento de calidad suspende en procesos al gestor que tiene sobresaliente en resultados? ¿Cuando las "incidencias de calidad" le desmotivan y le sugieren que coordine mejor los pies al andar?
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