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Algunos proyectos necesitan previsión de fechas y costes, y otros, valor constante, y ser vanguardia continua en un mercado muy rápido.
Hay una gestión de proyectos que vela por el cumplimiento de fechas y costes: que mide el trabajo, lo trocea, reparte tareas a los programadores, coordina el trabajo, vigila riesgos y controla y actúa para que se cumpla el plan.
Hay otra gestión de proyectos que vela por el valor del producto, por que los programadores sean un equipo que dé al producto lo mejor de su conocimiento, a través de la motivación, la comunicación e interacción directa.
Hay gestores que tratan a los programadores con la teoría X(1): que piensan que no les gusta su trabajo y que es necesario el control, el palo y la zanahoria para conseguir que se apliquen.
Hay otros gestores que tratan a los programadores con la teoría Y(1): que piensan que a les gusta dar lo mejor de ellos en su trabajo, establecer metas y lograrlas, que el compromiso individual y de equipo es la forma, antes que el palo y la zanahoria.
Y para algunos programadores, su trabajo es un "modus vivendi" y para otros una afición.
Si la realidad fuera en blanco y negro, si los proyectos necesitaran sólo valor, o sólo previsibilidad; si las personalidades fueran, o todo "X" o todo "Y"... esta sería la simplificación del escenario:
Como todo tiene un grado, y son raros los blancos o negros absolutos, el escenario real no es tan sencillo, pero tener este esquema presente ayuda.
(1) Teoría X y Teoría Y de Doulas McGregor
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