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Los puestos inmerecidos se preocupan por aparentar competencia y se rodean de personas mediocres |
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21.11.2007 |
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Mejor que los jefes lo sean por mérito propio que por otros menos claros, esta es la conclusión del estudio "Cuando el Poder Ostentado es Inmerecido: Sus Efectos Sobre la Percepción y los Juicios Sociales". Las pruebas realizadas en la investigación concluyen que los jefes con poder legítimo se guían por la buena ejecución de la tarea, mientras que los de más dudoso mérito trabajan para mostrar la autoafirmación personal. Los primeros se rodean de colaboradores competentes, y los segundos de colaboradores de dusosa competencia.
Merece la pena, el estudio está disponible y se puede leer en esta página o descargar en PDF.
Es un estudio realizado por Rosa Rodríguez Bailón, Miguel Moya y Vincent Yzerbyt (Universidad de Granada y University of Louvain at Luvain-la-neuve), al que llego a través de este artículo de tendencias21.
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En general, los trabajadores competentes (jefes o no) valoran eso mismo en sus subordinados, y su forma de solicitar un ascenso o un premio es mediante trabajo bien hecho.
Los incompetentes se rodean de gente más incompetente que ellos y se esfuerazan para dar la impresión a sus superiores de que realizan un buen trabajo (o menos malo que los demás) llegando antes que el jefe, marchándose después, apuntándose éxitos ajenos, desviando fracasos personales...