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Esta es la diferencia en la medición de tiempos entre la gestión de proyectos predictiva y la ágil. Justo ayer Richard, de Medellín, consultaba una duda frecuente al ver por primera vez la hoja de registro de un sprint: ¿Qué quieren decir las cifras de las horas trabajadas?. Hoy mismo Jeff Sutherland afirma en su blog que medir el tiempo trabajado es anti-scrum .
Estamos tan acostumbrados a medir las horas invertidas, que al ver la hoja de scrum creemos que es un registro de tiempo trabajado, cuando en realidad se trata de: tiempo que falta para terminar.
Un ejemplo es mucho más ilustrativo: La primera tarea de "Elena" (en la figura): En la reunión diaria del 1 de febrero dice que va a trabajar en esa tarea y que estima que le quedan 40 horas para terminarla. Al día siguiente Elena dice que va a seguir trabajando en esa tarea y que le quedan 35 (?). ¿Qué pasó? ¿Sólo trabajó ayer 5 horas?. Esa no es la cuestión. Pudo trabajar 5, 8 ó 10. Seguramente surgió algo que no esperaba, y lo que parecía fácil no lo es tanto. En la tarea de Antonio, el primer día estima que le quedan 30 horas de trabajo, y el segundo sólo 15. La cuestión no es cuánto tiempo trabajó, sino que hoy estima que le quedan 15. Que la tarea en la que está trabajando progresa, y lo hace a un ritmo mayor del previsto ayer.
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En el primer caso había una infra-estimación, y en el segundo una sobre-estimación. El síntoma del problema es un gráfico de avance del ciclo o sprint de desarrollo que se aleja en una u otra dirección de la diagonal ideal.
Al desarrollo ágil no le gusta medir conformidades o magnitudes que no tienen que ver con el avance del proyecto. No le interesa cuánto se ha trabajado, sino cuánto queda. Sé que estoy avanzando si disminuye el nº de horas de trabajo que me faltan; y no si aumentan las horas que llevo trabajadas. La gestión ágil verifica el avance del proyecto midiendo el tiempo que le queda para terminar, mientras que la gestión tradicional lo hace midiendo el tiempo que ya ha trabajado. La razón es que la gestión tradicional parte de un plan que debe cumplir, y la ágil no. De todas formas suele pasar lo que me comentaba Marta. Por razones de gestión, medimos lo que nos falta. Por razones administrativas los departamentos financieros de la empresa necesitan métricas del trabajo invertido (sobre todo si el proyecto en los libros contables representa una inversión). Así que al final medimos ambas cosas :-)
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