Aunque pueda parecer erróneo, en el desarrollo de software poco importa el trabajo, en comparación con su "primo lejano" el talento. La intervención humana en la programación no se puede simplificar como el "uso" de personas a través de la contratación de tiempos de trabajo. Los humanos, vistos como máquinas, somos bastante completos y complejos. Por supuesto nos podríamos catalogar como los mejores robots, o lo que es lo mismo, como las mejores máquinas, porque podemos operar en casi todos los trabajos, pero esta es sólo la faceta mecánica o física del concepto "trabajar".
La Academia define "trabajar" como la ocupación en actividades físicas o mentales. Las máquinas y los animales tienen capacidad de trabajo, pero se trata siempre de capacidad de trabajo físico. Podríamos enmendar a la Academia e incluir también el trabajo lógico por aquello de que hay máquinas que pueden procesar información, pero de momento, los únicos con capacidad de trabajo mental o intelectual somos las personas.
Los trabajos físicos e intelectuales tienen valores diferentes, y en función de la tarea que se quiera desarrollar serán necesarios unos u otros en mayor o menor medida.
Los humanos además de poder hacer trabajos muy diferentes, tenemos un "interfaz de operación" bastante complejo. Las palancas de control que nos ponen en marcha en actividades físicas no sirven para motivar respuestas más elevadas como la creatividad, genialidad, innovación, pasión, etc. Estas respuestas pertenecen a la faceta humana, y para ellas no hay "palancas de mando directo" del tipo impulso - respuesta.
Las empresas que necesitan capacidad de trabajo, más como mano de obra que como trabajo intelectual pueden emplear estímulos de control directo, porque tienen cierta razón al gestionar a las personas con criterios mecanicistas.
Estos sistemas de producción fueron la base de los principios de la administración científica del trabajo, que desarrollaron conceptos y base teórica para la medición de la eficiencia de los métodos, de tiempos, demoras, movimientos, operaciones, etc. Aunque la simple consideración mecanicista de las personas, sin tener en consideración su componente humano es un error, no deja de ser cierto que para muchas actividades puede valer, y de hecho muchos gestores lo emplean, quizá porque resulta fácil fijar y medir parámetros de productividad, y porque las personas sí disponen de "palancas de conrol" directas para que generen trabajo físico.
La capacidad en estos trabajos se puede medir sin excesivos problemas en términos tales como: palabras traducidas por hora, metros cuadrados de suelo pulido, o expedientes escaneados; y para activar y mantener la "maquinaria" se dispone de la retribución económica, y las regulaciones de la normativa laboral.
Cuando de lo que se trata es de conseguir trabajo, se pueden conseguir resultados gestionando a las personas tanto con patrones "científicos" como "humanistas", así que allá cada uno según su convencimiento, gusto o personalidad. Pero cuando de lo que se trata es de conseguir talento, no se puede elegir.
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Desgraciadamente, las personas que trabajamos en puestos en los que la creatividad, el ingenio y el talento son las bases de nuestra prodictividad, nos vemos obligados a trabajar como si fuesemos máqinas que escriben código y que han de producir durante 8 horas diarias. Si en algun momento la musa te abandona, da igual, tu sigue sentado en tu silla, mirando el código que has escrito, mareando la pantalla arriba y abajo, para que parezca que haces algo.... por que lamentablemente el empresario no quiere entender que eres humano y puedes padecer bloqueos mentales....
Jose A. Suarez