Si queremos cobrar estas cantidades empezamos mal empeñándonos en llamar a las cosas por su nombre: ¿cursillo?. ¿Cómo que cursillo?. ¡Eso es cosa de academias!. Llamémosle curso de certificación profesional y concedamos a los asistentes un título rimbombante, cual si nobiliario fuera; algo que impresione. Por ejemplo "Certified ScrumMaster"
En Argentina se anuncia un cursillo curso de certificación profesional ScrumMaster por el que los asistentes deben pagar el equivalente a dos meses de nómina por dos días de clase. ¿No es un poco abusivo, o sólo me lo parece a mi?
Nunca antes había sido tan fácil y barato compartir información y conocimiento, y sin embargo determinadas prácticas o metodologías se presentan como "pociones mágicas" para reclamar precios que de otra forma resultarían vergonzosos. Pero el sistema funciona, y seguramente funcionará siempre.
Además resulta sorprendente que las víctimas del atropello, quienes deben hipotecar el salario de dos meses por este abuso, sean los que sustentan con su apostolado, y a veces veneración, el mantenimiento de estos modelos de formación.
No se si decir que "el emperador está desnudo" es valentía, inconscienca o sencillamente compartir con sinceridad lo que pienso.
Y... no nos confundamos: a) Scrum es una buena práctica de gestión sobre principios de desarrollo ágil, y todo gestor de proyectos TIC lo debería conocer. Pero no es una "bala de plata".
b) Una cosa es que sea una metodología simple, pero eso no quiere decir que para implantarla baste con poner un ScumMaster en la empresa. No me gusta mucho (nada) alardear de experiencia, pero seguramente serán mas de 200 los proyectos de desarrollo de software los que he gestionado en los últimos 10 años, bien directamente o bien a través de gestores de mi equipo. Algunos de un par de meses de duración, y otros de más de dos años. En ese tiempo he asistido también a no sé cuántos cursillos seminarios y certificaciones (ISOs, CMM, EFQM, CMMI, gestión de proyectos, calidad, agilidad, métricas, dirección...), y esta vergonzante descripción os la hago sólo para que comprendáis mi escepticismo sobre las "balas de plata", porque tras 10 años de ver, estudiar y pasión por mi profesión, confieso mi condición de aprendiz y lo que me falta por aprender. De ahí mi escepticismo a las formaciones mágicas de 2 días.
Si además sumamos que hay que pagar un potosí, y que a todo el mundo le dan un título que "certifica" su conocimiento, aunque el conferenciante hable en inglés, y el asistente sólo sepa español... la desconfianza aumenta, ante un sistema de formación que anuncia y "garantiza" que en dos días podría hacer a mi madre "Certified ScrumMaster". Esta es mi opinión, y seguro que algunos la compartiréis y otros, seguramente por esa sorprendente actitud que comento de veneración hacia estos cursos, os sentiréis en desacuerdo, o incluso ofendidos. De verdad, ninguna intención de ofender, sino de cuestionar: Estamos descubriendo la necesidad de cambiar los antiguos modelos de distribución y acceso a la información, el conocimiento y la cultura. Las ventajas del acceso y el intercambio libre. ¿Por qué al mismo tiempo mantenemos y apoyamos modelos de formación que van en la línea contraria? Para mejorar el conocimiento y la calidad en los modos de desarrollar software, ¿no sería más lógico ir hacia modelos para ofrecer el conocimiento y la formación de Scrum, de CMMI o de lo que sea, que consigan la difusión al mayor número de personas al menor coste posible?; porque el modelo de seminario reducido de hotel es justo lo contrario. Una cosa es desplazar a una autoridad en el tema para un día o dos a un hotel y oir su serminario, y otra la formación de profesionales; y además si quien imparte estos cursos, que no lo son, lo hace porque también recibió un cursillo de dos días... ¿no es un sistema anti-económico, perverso y hueco?. ¿No es necesario cuestionar lo que no nos parece lógico para que no se perpetuen mitos sin sentido?.
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