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Dicen las empresas que son las personas su componente más valioso. Algunas lo creen sinceramente, y otras no tanto. Las primeras valoran la capacidad y las segundas la dedicación. Unas buscan "gurús" y otras "currantes".
Estas expresiones son estereotipos muy gráficos de tres estilos diferentes de gestión de personal:
- "Dame gente trabajadora y curante, y no de los que están pendientes del reloj para salir a la hora."
- "No quiero gente para calentar las sillas. Producimos con brain time, no con body time"
- "Quiero gente que sienta los colores. Que sienta a la empresa, al producto y al proyecto en el que trabaja, como suyo".
Algunas organizaciones tienen predilección por, gurús, techies y similares; otras por quienes trabajan denodadamente; y otras por los que "se sienten empresa". Simplificar la ecuación a un elemento: capacidad, trabajo o compromiso es demasiado simplificar, y cuando se hace es frecuente acompañarlo de otro mito: suponer que la aportación de capacidad, trabajo y compromiso es responsabilidad de las personas.
El mejor valor para las empresas del conocimiento no está en uno o en otro, sino la combinación de los tres.
Una persona capaz, desmotivada y sin compromiso es un lujo improductivo. El trabajo sin capacidad ni compromiso es ineficaz; y un entusiasta que no trabaja y sin capacidad es un pelota. También están las posibilidades en las que a cada estereotipo en lugar de faltarles los otros dos componentes sólo les falta uno: El capaz, comprometido pero que no actúa, o el capaz que actúa pero no está comprometido, y el comprometido que trabaja pero no tiene capacidad.
La realidad no suele ofrecer tipos en estado puro, sino mezclas más o menos equilibradas, y las más valiosas son las personas con el grado necesario en los tres componentes.
El talento no da resultados sin motivación, y sin formación continua la capacidad queda obsoleta en poco tiempo. Cuando se incorporan a la empresa las personas deben ser capaces y estar motivadas, pero a partir de ese momento el mantenimiento y desarrollo es más responsabilidad de la organización que de ellas. Para evitar a empleados desmotivados y desfasados hay estilos de gestión de personal diferentes, y las organizaciones tienden hacia unas u otras líneas según crean que la motivación y conocimientos del personal lo deben cultivar las propias personas, o que la organización también es responsable, y en qué medida.
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