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03.08.2005 |
A veces no entendemos por qué otras personas tratan algunos problemas de formas tan raras. También es frecuente tropezar con situaciones a las que cuantas más vueltas les damos, más difícil se vuelve su solución. Hace poco descubrí y me paraeció muy interesante la idea que desarrolla E.F. Schumaker en su libro "A Guide for the Perplexed", en el que afirma que de forma general hay dos tipos de problemas: los convergentes y los divergentes.
Son convergentes aquellos que tienen una solución, de forma que cuanto más inteligentes o talentosas sean las propuestas que se hagan, más convergerán entre sí. Sin embargo para los problemas divergentes no hay una solución "correcta", y cuanto más esfuerzo e inteligencia se dedica a su estudio, surgen más respuestas, incluso contradictorias
El tipo de pruebas empleadas en los test de inteligencia son un ejemplo de problemas convergentes, sin embargo no son convergentes cuestiones del tipo ¿cuál es la mejor política comercial para el nuevo producto?.
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